Dicha norma deben cumplirla los sistemas e instituciones de pago checos, las entidades emisoras de dinero electrónico (EMI), así como los proveedores no residentes. De lo contrario, el principal regulador (el Banco Nacional de la república) no concede la licencia de dinero electrónico, o puede revocar una ya existente si hay un incumplimiento. Las modificaciones más importantes están relacionadas con el desarrollo de la actividad: al menos una parte debe llevarse a cabo dentro del país. Sin embargo, también se establecen otros requisitos para emisores y proveedores. El tipo de licencia dicta las condiciones específicas.
Tipos de licencias que se expiden en la República Checa
Según la legislación checa, las entidades de dinero electrónico y los proveedores de pagos (PSP) deben obtener los permisos correspondientes por separado. La licencia de dinero electrónico se expide a las personas jurídicas a las que se ha concedido el derecho a emitir fondos electrónicos y/o realizar pagos con su participación y dinero en la forma tradicional. Una vez concedido el permiso, la entidad podrá:
- Aceptarlos como pago.
- Acumularlos, dividirlos en partes para distintos fines.
- Convertirlos a diferentes monedas.
- Venderlos, transfiriendo los fondos tradicionales recibidos a cuentas bancarias.
- Almacenarlos, etc.
El dinero electrónico puede existir en forma de tarjetas físicas inteligentes y en servidores virtuales. La República Checa concede permisos para emitir y utilizar dinero electrónico a las personas jurídicas que posean dentro del país una oficina física plenamente operativa, admitiendo también una oficina de representación si se trata de una entidad situada en la UE. En el primer caso, se concede un permiso completo de EMI (Entidad de Dinero Electrónico), y en el segundo estamos ante un permiso parcial de EMI. Una vez obtenido el permiso definitivo, la empresa puede llevar a cabo operaciones en cualquier país de la eurozona, basta con notificarlo al regulador principal del país respectivo.